Arquitectura del exilio, Diego Ibarra 2016-11-27T13:55:03+00:00

Arquitectura del exilio

Más de cinco años de conflicto en Siria han propiciado un flujo de refugiados que está desdibujando las fronteras del Mediterráneo.

Tras cinco largos años, la espera se torna en estancamiento en el Líbano, los sueños se enmarañan en un limbo y el eco sordo de millones de generaciones perdidas rebota en cada piedra del camino. El concepto del tránsito deja de ser temporal para dilatarse y se queda irremediablemente anquilosado en el tiempo. Nuevas ciudades emergen de la huida y la arquitectura empieza a jugar con los conceptos geoespaciales de la identidad. Identidades perdidas, asesinas, identidades depositarias de dos herencias que fluctúan entre sí no siempre de la misma manera deseada.

La arquitectura del exilio refleja las condiciones de tránsito en cada país y su posible interacción con la cultura receptora. El Líbano, país que acoge al mayor número de refugiados sirios per cápita, prohíbe la creación-construcción de campamentos para refugiados. Puede que por miedo a una identidad que se tambalea o por las lecciones aprendidas con el pueblo palestino en el pasado. Más de dos millones de sirios viven en un país de cuatro millones de habitantes.

Publicidad de marcas, relojes, películas americanas, superhéroes… todo un elenco de sueños truncados e inalcanzables que recubren irregularmente cientos de tiendas de campaña a lo largo del valle de la Bekaa. Mientras sus paredes se convierten, con el paso del tiempo y el endurecimiento de las autoridades, en cárceles improvisadas para miles de refugiados sirios que carentes de documentos temen salir de ellas.

Diego Ibarra Sánchez

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